“Los países ricos deben ayudar a resolver la pobreza”

ENTREVISTA
Ana Angarita 
REPRESENTANTE DEL FONDO DE POBLACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS EN BOLIVIA (UNFPA) 
 

 
La pobreza extrema caerá por primera vez este año para alcanzar a menos del 10% de la población mundial sin dejar de ser "muy preocupante" en el África subsahariana, según un informe del Banco Mundial
Carlos Morales Peña - EL DEBER 
cmorales@eldeber.com.bo
05/10/2015
16:10
 
Las Naciones Unidas acaban de aprobar los nuevos Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) para el periodo 2015-2030. Son 17 metas que apuntan, fundamentalmente, a erradicar la pobreza extrema y sentar las bases para un de-sarrollo sostenible para las próximas generaciones. 
 
La mayoría parecen extremadamente ambiciosos en un mundo que aún enfrenta los coletazos de la crisis financiera global. Para comprender y debatir, uno a uno, estos objetivos, SÉPTIMO DÍA habló con Ana Angarita, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Bolivia (UNFPA) y coordinadora interina del Sistema de la ONU en Bolivia, quien resalta el alineamiento de los programas sociales impulsados por el Gobierno de Evo Morales con el horizonte que plantean ODM para el mundo en las próximas décadas.
 
-¿Los nuevos Objetivos del Milenio a dónde apuntan ahora?
 
Los miembros de las Naciones Unidas definieron en una primera instancia estos objetivos en el año 2000 como una ruta de acción para contribuir a los distintos objetivos de erradicación de la pobreza y el hambre. 
 
Los nuevos objetivos, efectivamente, son una continuidad de ese trazo que marcó la comunidad internacional, pero donde se están ampliando las metas que en su momento no fueron consideradas. Este fue un proceso muy participativo entre 193 Estados que señala el acuerdo sobre una visión transformativa más universal que espera lograr resultados concretos para millones de personas. Esta es una agenda que amplía los derechos para el desarrollo de las personas en el marco de la prosperidad global. 
 
-América Latina es una de las regiones que más avanzó en lograr los primeros 8 objetivos hasta 2015. Pero, ¿qué quedó pendiente? 
 
Lo principal es que la pobreza ha disminuido, hay mayor acceso a la educación primaria, cayó la mortalidad infantil y aumentó sensiblemente el acceso al agua potable. También hubo avances clave en materia de salud, en la lucha contra la malaria y la tuberculosis. 
 
Sin embargo, muchas de las deudas pendientes en la región tienen que ver con la erradicación de la pobreza estructural y el hambre, un mayor avance en salud y educación, la lucha contra el cambio climático que está irresuelta y la protección de bosques y océanos. 
 
-¿Y Bolivia cómo está en este plano?
 
Bolivia alcanzó la meta con la reducción de la extrema pobreza, con un porcentaje menor al 20% al 2015 y la desnutrición crónica al 18,5%. Hay mayor cobertura de agua y saneamiento básico, y hay mayores oportunidades en igualdad de condiciones para niños y niñas. 
 
Además, Bolivia logró erradicar la malaria. En este sentido, hay una coincidencia entre los ODM y la Agenda Patriótica, con los 13 pilares de la Bolivia Digna y Soberana, que el Estado Plurinacional pretende cumplir hasta el Bicentenario en 2025. 
 
-El primer objetivo apunta a erradicar completamente la extrema pobreza y a la mitad la pobreza estructural. ¿Cómo esperan revertir la pobreza en 15 años en medio de la actual crisis financiera global?
 
Hay que resaltar que los 193 países que firmaron el acuerdo de los ODM van a enfrentar retos específicos en su propio desarrollo sostenible. Cada Estado tiene soberanía plena sobre sus recursos y su actividad económica, la resolución de estos objetivos dependerá mucho de la forma cómo enfrentará los desafíos en su propio contexto. 
 
Cada uno va a poder fijar sus propias metas institucionales obviamente apegándose a los objetivos acordados en la ONU y buscará las mejores formas para encarar esos desafíos. La agenda de los ODM es suficientemente flexible como para que cada país pueda definir sus propias metas nacionales. Así, en Bolivia esos objetivos están alineados al plan quinquenal y la Agenda Patriótica que ha definido el Gobierno de Evo Morales.
 
-El segundo objetivo habla de erradicar el hambre. ¿Cómo erradicar la inseguridad alimentaria cuando la desigual distribución de la riqueza parece consolidarse en gran parte de los países, en particular, en América Latina?
 
Para erradicar el hambre, necesariamente tenemos que incluir a los Estados más desarrollados, los países occidentales, para ver cómo pueden contribuir a reducir esas brechas que existen en el mundo. Al interior de los países también hay que ver a esos sectores y regiones muy rezagadas a donde no están llegando los insumos básicos para la supervivencia. 
 
Por eso, debemos establecer una estrategia para trabajar a escala global y a nivel interno. Tenemos que identificar las brechas de desigualdad para alcanzar el objetivo de erradicar el hambre.
 
-Para cerrar las brechas en salud, que es parte del Objetivo 3, ¿la ONU ve la necesidad de una mayor participación del Estado o de una mayor cooperación del sector privado?
 
Las responsabilidades son compartidas por todos los actores. La primera responsabilidad recae en el Estado. La empresa privada tiene los programas de responsabilidad social, tiene que haber un presupuesto destinado a responder a las necesidades básicas de la población. Y la cooperación internacional tiene la obligación de cooperar con estos esfuerzos.
 
 
Hasta el año 2025, Bolivia apuesta a resolver la soberanía alimentaria y erradicar definitivamente el hambre en consonancia con los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM)
 
-Una de las llaves importantes de este proceso de desarrollo sostenible es la educación, que es parte del Objetivo 4. ¿Educación para la inclusión social solamente o también una sociedad más competitiva?
Ambos objetivos no son excluyentes. Necesitamos una educación más inclusiva y también más competitiva. No puede haber lo uno sin lo otro. Esta  es una agenda inclusiva y una agenda transformativa al mismo tiempo  que está enmarcada en los derechos humanos. 
Pero también necesitamos educación con competencias técnicas y tecnológicas para satisfacer lo que está demandando el mundo global. Bolivia, por ejemplo, tiene un gran contingente de jóvenes que están demandando políticas inclusivas en salud, educación, participación y trabajo. Este es un momento muy importante para asegurar que estas políticas respondan a estas necesidades. 
 
-El quinto objetivo apunta a alcanzar la igualdad de género. ¿Cómo piensan alcanzar esa meta?
Para eso se necesita una visión integral y transversal de igualdad de género. Este objetivo atraviesa de forma transversal a todos los demás objetivos. No puede haber ni desarrollo, ni éste puede ser sostenible, si no hay una igualdad de género. Esto quiere decir darle oportunidad a todos, hombres y mujeres, para que sean parte de esta nueva agenda. Al hablar de empoderamiento de las mujeres, estamos hablando de inclusividad.
 
-Los objetivos 6 y 7 abordan la problemática de los recursos naturales y los servicios públicos. En particular agua y energía, recursos cuya escasez está generando pugnas y conflictos sociales cada vez más preocupantes. ¿Qué se hará en 15 años para encarar estos desafíos?
 
Esta nueva agenda 2030 señala con claridad que todos los objetivos son indivisibles. Si queremos erradicar la pobreza extrema, garantizar el crecimiento sostenido para dar trabajo a la mayor parte de la población o conseguir que las ciudades sean asentamientos humanos inclusivos, tenemos que avanzar hacia el desarrollo sosteni-
ble donde tenemos que asegurarnos que haya un buen acceso a los servicios básicos como el agua y la energía. 
 
Para esto necesitamos la construcción de consensos entre las autoridades nacionales, los sectores privados, la sociedad civil y las poblaciones indígenas que permitan identificar las prioridades de estos procesos. La concertación es fundamental para lograr los objetivos de la nueva agenda. Aunque no se hayan cumplido todos los objetivos después de estos 15 años, los ODM seguirán siendo un reto fundamental para nuestro tiempo. Cambio climático, pobreza extrema, hambre, desigualdad, ciudades sostenibles son grandes retos que debemos asumir como sociedad. 
 
 
 
 
Hasta 2015, los ODM se plantearon metas mínimas para el desarrollo. Para esta etapa, la comunidad internacional apuesta por objetivos de máxima que resuelven los retos sociales
-El objetivo 13 señala el cambio climático como tendencia a modificar. Vamos hacia la cumbre global de noviembre-diciembre en París y no se vislumbran acuerdos sobre el asunto. ¿Podemos soñar que en 15 años tengamos un consenso en ese sentido?
No es una pregunta para un sí o un no. Tenemos que crear mecanismos e instituciones para lograr ese objetivo. El rol que ha jugado el presidente Evo Morales en este sentido ha sido determinante. De hecho, él ha liderado una parte de la discusión con el planteo de la protección de la Madre Tierra. 
 
Creo que hemos avanzado en identificar las prioridades y qué es lo que se necesita hacer. Lo que falta es el cómo vamos a enfrentar este problema inmenso que tiene el planeta en este momento y cuáles deben ser las contribuciones de cada país para aportar a la solución del fenómeno. La cumbre de París puede significar un cambio cualitativo fundamental para tratar este tema. 
 
Hay una gran preocupación y una mayor conciencia, y si Bolivia sigue liderando este proceso respecto del discurso de la Madre Tierra, podemos llegar a hacer grandes cambios. 
 
¿Qué es la Alianza Mundial por el Desarrollo Sostenible, que es el último de los objetivos?
 
Es un gran avance de la agenda de 2030. Hay dos mecanismos muy importantes para avanzar en este sentido. Los indicadores para medir cuánto hemos avanzado para cumplir los objetivos en cada uno de los Estados. Y lo segundo es que esa Alianza tiene que ver con presupuestos y financiamientos de este proceso para alcanzar el desarrollo. Esos objetivos no se van a lograr si no hay un consenso para hacer grandes aportes económicos para su financiamiento. 
 
Mientras no haya un acuerdo claro sobre los aportes de los diferentes países realmente será muy difícil el cumplimiento de estos objetivos. 
Esa Alianza nos permitirá trabajar de manera mancomunada y no con esfuerzos aislados de cada Estado. Este proceso no depende solamente de un país, sino que tenemos que ver cómo todos aportan según sus capacidades. Tenemos que ver dónde están los países más ricos que tienen mayor capacidad para contribuir para que ese progreso recaiga en países que tuvieron menos oportunidades y no pudieron acceder al mercado y que estuvieron muy limitados por asuntos políticos y económicos principalmente.
 

 
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