Cuatro de cada diez embarazos adolescentes terminan en aborto

Informe. En casi un año y medio se reportaron 23 gestantes víctimas de violación.

La Razón (Edición Impresa) / Guiomara Calle / La Paz
00:09 / 23 de octubre de 2015
 
En Bolivia, cuatro de cada diez embarazos en mujeres menores de 15 años terminan en aborto, según un informe de la Defensoría del Pueblo con base en datos del Ministerio de Salud. En 2014 se conocieron 14 casos de niñas gestantes producto de una violación.
 
“Alarma el incremento de los embarazos en menores de 18 años, muchos producto de la violencia sexual o falta de información sobre derechos sexuales y reproductivos. Preocupa aún más el riesgo que conlleva esto, pues muchas recurren al aborto en situaciones insalubres e inseguras”, indicó el defensor del pueblo, Rolando Villena.
 
Agregó que las adolescentes, incluso víctimas de violación, acuden a lugares clandestinos porque los médicos se oponen a atenderlas pese a que la Sentencia Constitucional 0206/2014, emitida por el Tribunal Constitucional en febrero de 2014, elimina la exigencia de una orden judicial para la práctica del aborto legal en caso de vejamen.
 
Crítica. “Pero pesa más la visión tradicional que termina vulnerando los derechos de las afectadas”, cuestionó el Defensor del Pueblo.  Un informe de esa institución señala que datos del Ministerio de Salud y de otras investigaciones estiman que en el país cada día se producen cerca de 100 abortos clandestinos, siendo la principal causa el embarazo no planificado.  Aunque no hay datos actuales al respecto, Villena informó que se calcula que el 38,5% de embarazos en adolescentes, menores de 15 años, termina en aborto.
 
Estudios del Banco Mundial y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) muestran que mujeres, entre 15 y 19 años, tienen dos veces más probabilidades de morir durante el embarazo o parto que aquellas mayores de 20 años. La gestación precoz afecta también su desarrollo, al ser madres enfrentan la disminución de oportunidades para educación y empleo. Las mamás adolescentes además enfrentan la discriminación y crítica de su familia y la sociedad.
 
El Defensor hizo hincapié en los embarazos producto de la violencia sexual y mencionó que en 2014 se conocieron cerca de 14 casos de mujeres, de entre 11 y 16 años, que fueron víctimas de este delito por parte de sus padres, padrastros, hermanos, primos o tíos.
 
Tres de ellas recurrieron al aborto, lo que puso en peligro su vida. En mayo de este año se conoció de nueve adolescentes, entre 14 y 17 años, que fueron violadas y producto de esta acción quedaron en estado crítico.
 
“Esta realidad no cambiará si no se aprueban políticas que apunten a la prevención de la violencia sexual, si no se crea un sistema de atención diferenciada y especializada para adolescentes sobre salud reproductiva y sexual, y la disposición del servicio diferenciado para esta población en todos los niveles de salud”, sugirió Villena.
 
De acuerdo con el Censo 2012, en el país hay 1.106.248 personas entre 15 y 19 años, y 546.999 son mujeres; de ellas, 65.947 declararon que tienen al menos un hijo. Es decir, de cada 100 adolescentes, 12 ya son madres; del total, 41.585 viven en las urbes y 24.362 en el área rural. (Ver infografía).
 
Ana Angarita: La educación sexual debe fortalecerse
 
Cuando una adolescente se embaraza atraviesa al menos cinco situaciones dramáticas: un embarazo solitario y riesgoso, el dilema de un aborto que le puede costar la vida, deja el colegio, consigue un trabajo precario y, sobre todo, debe renunciar a sus sueños, a sus proyectos de vida.
 
Los padres y madres no hablan con sus hijos e hijas sobre sexualidad, no saben cómo hacerlo. Algunos consideran que despertarán la curiosidad de sus hijos y será peor. Los y las adolescentes no cuentan con información exacta sobre los métodos anticonceptivos modernos.
 
En julio de este año, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer (CEDAW) recomendó a Bolivia introducir en los colegios la educación sobre los derechos y la salud sexual y reproductiva. Definitivamente se debe fortalecer la educación sexual integral en los colegios, éstos deben ser referentes.
 
Ana Angarita es representante de UNFPA en Bolivia.
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